sábado, 14 de febrero de 2015

¿Cómo respondemos a los cambios del medio?

Sabemos que los estímulos generan sobre los receptores una sensación. La percepción del estímulo implica la actividad de nuestro cerebro. La respuesta a la percepción del estímulo muchas veces se resuelve con una conducta, un movimiento voluntario que lleva a cabo el sistema locomotor.

-El sistema locomotor
El sistema locomotor está formado por el esqueleto, los músculos, los tendones, los ligamentos y otros componentes de las articulaciones.

Esqueleto
Ilustración de los tipos de huesos
Tipos de huesos
El esqueleto es el conjunto de todos los huesos. Es una estructura resistente que sirve para proteger los órganos internos y que los músculos trabajen y produzcan el movimiento. Los huesos están formados por tejido óseo. Estos son los distintos tipos de huesos:


  • Largos: actúan como palancas en el movimiento.
  • Cortos: son más o menos cúbicos. Ocupan lugares pequeños y su misión es transmitir la fuerza.
  • Partes del hueso
    Partes del hueso
  • Planos: actúan como protectores de órganos o para la inserción muscular.
Los huesos también se pueden dividir en distintas partes:
  • Epífasis: son las zonas ensanchadas y terminales de un hueso largo. Esta parte tiene:
  • Apófisis: salientes del hueso donde se insertan músculos, tendones y ligamentos.
  •  Diáfisis: es la zona alargada del hueso. Esta parte tiene:
  • Periostio: fina lámina de tejido conjuntivo que rodea al hueso. En la zona articular del hueso, en la epífisis, se sustituye por cartílago articular, que facilita el movimiento en la articulación, impidiendo el roce.
  • Metáfisis: zona de transición entre la epífisis y la diáfisis. En épocas de crecimiento esta zona se encuentra separada de la epífisis por el cartílago de crecimiento.
Musculatura esquelética (músculos)
Huesos del cuerpo humano
Huesos del cuerpo humano
Son los músculos que actúan de forma coordinada con los huesos, para realizar movimientos voluntarios como respuesta a estímulos del medio. Están compuestos por tejido muscular que tiene la propiedad de contraerse y relajarse. Los músculos esqueléticos, responsables de la postura y del movimiento, están unidos a los huesos y dispuestos en grupos opuestos alrededor de las articulaciones.

El músculo esquelético está formado por fibras musculares, rodeadas de una capa de tejido conjuntivo, denominada endomisio.
 Las fibras se reúnen en fascículos primarios, que también están rodeados por otra capa de tejido conjuntivo, esta vez, más grueso, denominada perimisio.

Los fascículos primarios se agrupan en fascículos secundarios, protegidos por el epimisio, que es la capa más gruesa de tejido conjuntivo.

Partes del músculo
El epimisio se prolonga formando los tendones y las aponeurosis. Los tendones y las aponeurosis están formados por tejido conjuntivo fibroso. La función de éstos es unir el músculo al hueso.
Las arterias, venas y vasos linfáticos que llegan al músculo deben atravesar las capas de tejido conjuntivo. Levan el alimento y oxígeno, necesarios para el funcionamiento muscular.

Los nervios responsables de la actividad muscular se unen a esta estructura mediante las Placas motoras, que son las zonas donde se producen las sinapsis.
Músculos del cuerpo humano
Músculos del cuerpo humano
-Una colaboración entre huesos y músculos
La realización de un movimiento voluntario es una compleja sucesión de actividades en las que intervienen sentidos, sistema nervioso, músculos, huesos y articulaciones.


El movimiento voluntario
El movimiento voluntario
A cada músculo llega una fibra nerviosa que se ramifica en el extremo, conectando con muchas fibras musculares y formando un complejo de terminales llamado placa motora.
El movimiento se inicia con la contracción muscular causada por la llegada de un impulso nervioso. Por medio de las articulaciones los músculos acercan o separan los huesos generando el movimiento. Los músculos trabajan de forma coordinada y por parejas que funcionan de modo antagónico. Si un músculo produce flexión de un hueso, su pareja muscular produce extensión.

Articulaciones
La articulación es una estructura que pone en contacto dos o más hueso mediante un tejido, más o menos blando, que permite al esqueleto rígido adoptar distintas posturas.
Aunque existen varios tipos de articulaciones todas tienen los siguientes elementos:
Partes fundamentales de una articulación

  • Superficie articular: zona de contacto entre los huesos.
  • Cartílago articular: tejido que recubre la superficie articular.
  • Ligamentos articulares: conjunto de fibras que unen un hueso con otro, reforzando la articulación.
Dependiendo de la movilidad que presenten los huesos gracias a la articulación, se distinguen tres tipos:
  • Fijas: se encuentran generalmente entre huesos planos, produciéndose una unión estable que no permite el movimiento. Los huesos se unen directamente entre sí mediante bordes con entrantes y salientes (dentados). Por ejemplo, encontramos este tipo de articulación en los huesos que conforman el cráneo.
  • Semimóviles: son aquellas que permiten cierta movilidad. Los huesos de la articulación no entran en contacto; entre ellos se localiza una estructura denominada fibrocartílago de unión. Todo ello tiene como elementos de sujeción a los ligamentos, que están formados  por un tejido conjuntivo fibroso. 
Un ejemplo claro lo encontramos en la columna vertebral. Las vértebras se encuentran separadas por discos intervertebrales que confieren cierta movilidad, pero todo el conjunto de vértebras, discos y ligamentos permiten los movimientos de flexión, giro o extensión de la columna 
  • Móviles: son aquellas que permiten cierta movilidad. Los huesos de la articulación no entran en contacto; entre ellos se localiza una estructura denominada fibrocartílago de unión. Todo ello tiene como elementos de sujeción a los ligamentos, que están formados  por un tejido conjuntivo fibroso. 
Un ejemplo claro lo encontramos en la columna vertebral. Las vértebras se encuentran separadas por discos intervertebrales que confieren cierta movilidad, pero todo el conjunto de vértebras, discos y ligamentos permiten los movimientos de flexión, giro o extensión de la columna.
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-Lesiones más frecuentes del aparato locomotor

  • Fracturas de hueso y roturas de ligamento: rotura total del hueso. La fractura puede ser interna, si el hueso roto no rompe la piel y queda en el interior del cuerpo, o externa, que provoca el desgarro de la piel y el hueso queda al descubierto.
Este tipo de lesiones, se producen por un choque violento, un golpe o por osteoporosis.
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La rotura de ligamentos se produce por una torcedura de la articulación, provocada por apoyar mal la estructura que se lesiona. Esta lesión produce dolor intenso, hinchazón en la zona e imposibilita el movimiento de la articulación. 

  • Osteoporosis: es una disminución progresiva de la masa ósea, que hace que los huesos se vuelvan más frágiles y propensos a las fracturas. El calcio y el fósforo dan solidez y densidad a los huesos. Beber dos vasos de leche al día (alimento rico en calcio) y la práctica de ejercicio ayuda a aumentar la densidad ósea.
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  • Artrosis: es un trastorno crónico de las articulaciones caracterizado por la degeneración del cartílago y del hueso adyacente, que puede causar dolor articulatorio.

  • Artritis reumatoide: es una enfermedad autoinmune en la que se inflaman simétricamente las articulaciones, incluyendo habitualmente las de las manos y pies, dando lugar a hinchazón, dolor y a menudo llevando a la destrucción definitiva del interior de la articulación.
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La manera más eficaz de prevenir las lesiones del aparato locomotor es la vida activa y el ejercicio físico realizado con regularidad. Cuando una persona comienza a hacer ejercicio, los músculos esqueléticos se contraen y comprimen las venas cercanas empujando la sangre hacia el corazón; cuando se relajan, las venas se llenan de sangre. La contracción y la relajación alternadas de los músculos esqueléticos sirven como un segundo corazón, bombeando una cantidad adicional de sangre al corazón.

Los ejercicios, además de fortalecer el corazón, evitan y controlan algunas formas de la diabetes, bajan la presión arterial y reducen la ansiedad y la grasa corporal. Caminar, andar y pedalear en una bicicleta beneficia a las personas de todas las edades.

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